Sinopsis:
Versión actual, ingeniosa y divertida, de la historia bíblica del diluvio, en la que Steve Carell personifica a un moderno Noé que se enfrenta al ridículo y a la incomprensión de su familia por obedecer los mandatos divinos.
Evan Baxter (Steve Carell) ha dejado su trabajo en los medios de comunicación, para incursionar en la política.
Ahora es un flamante congresista que está dispuesto a cambiar el mundo desde su nueva trinchera y, también, a disfrutar de las ventajas de su nuevo estatus. Para ello se muda con su familia a una lujosa residencia en Virginia. La vida parece sonreírle hasta que recibe el mandato de Dios (Morgan Freeman) de construir una arca en previsión de un diluvio inminente. Evan obedece, no sin renuencia al principio, y pone manos a la obra, con lo que se convierte en el hazmerreír de la comunidad. Su esposa y sus hijos tampoco lo comprenden y creen que ha perdido la razón. A pesar de todo, Evan continúa la construcción, en una actitud que refleja perseverancia y confianza en los designios de Dios. Esta confianza en obedecer la voluntad de Dios, le trae beneficios insospechados.
Aunque es una secuela de la cinta de 2003 “Bruce Almighty”, el reparto es casi totalmente nuevo y el tema tiene poco enlace. Sin embargo, el tono amable y la visión espiritual se mantienen en “Evan Almighty”, con una mejora significativa en el enfoque familiar. Steve Carell, que en la cinta anterior desempeñó un papel secundario, ha tomado aquí el rol protagónico exitosamente, con una actuación tragicómica versátil y muy acertada. Morgan Freeman está como siempre estupendo en su papel de Dios, desempeñado con sobriedad y donaire. El resto del reparto es excelente y los mensajes de fe, comprensión y sacrificio personal a favor de los demás se plantean con claridad y eficacia. Aunque conviene observar que no debemos esperar un diluvio para ponerlos en práctica.
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