Sinopsis:
La cinta inicia con imágenes retrospectivas que resumen breve y discretamente los escándalos provocados por “Lady Di” después de su divorcio del Príncipe Carlos (Alex Jennings), hasta el accidente fatal en París en 1997.
Cuando la noticia de su muerte es recibida en la corte, la consternación y el dolor son reprimidos de inmediato en aras del protocolo. La Reina (Helen Mirren) no aprueba un funeral de estado y da instrucciones para un sepelio privado; incluso considera impropio el impulso de Carlos para viajar a París.
El público inglés, por el contrario, se vuelca en muestras de simpatía hacia Diana, a quien algunos llegan a considerar una víctima del “establishment”, y se extrañan del mutismo de la casa real, lo que genera en la opinión pública una peligrosa actitud antimonárquica.
El primer ministro Tony Blair (Michael Sheen) percibe el malestar general, se da cuenta de lo riesgoso de la situación y a partir de aquí se desarrolla una lucha sorda y sutil entre la concepción tradicional y conservadora de la cosa pública contra una visión moderna, más orientada a la gente.
Stephen Frears hace un trabajo de dirección estupendo y la actuación de H. Mirren es magistral. Refleja admirablemente la dualidad de un carácter firme y frágil a la vez y su transformación es conmovedora. Sin duda el Oscar se lo tiene bien merecido. Michael Sheen por su parte está excelente en su papel de Tony Blair y el resto del reparto es igualmente de primera. El guión es inteligente y sobrio y las situaciones descritas en la narrativa, aunque ficticias, son convincentes porque se mantienen en el terreno de lo factible.
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