Sinopsis:
La batalla de Iwo Jima es narrada desde la perspectiva de los japoneses, quienes lucharon hasta el último hombre por defender la isla.
“Cartas desde Iwo Jima” narra desde la óptica japonesa la batalla de esa pequeña isla del Pacífico, en la Segunda Guerra Mundial, y hace mancuerna con “La Conquista del Honor” (Flags of Our Fathers), que explora la misma batalla desde el punto de vista de los estadounidenses. Ambas cintas están dirigidas por Clint Eastwood, quien ofrece una versión realista y equilibrada de los hechos, con una calidad narrativa magistral.
Hablada en japonés, la cinta comienza con un saco de correspondencia que es encontrado, en nuestros días, en uno de los túneles que los japoneses cavaron en la isla para defenderla del asalto de los “marines”. Luego nos lleva a 1945 para mostrar la llegada a Iwo Jima del teniente general Tadamichi Kuribayashi (Ken Watanabe), un estratega brillante que aprovechará con inteligencia los limitados recursos defensivos de que dispone. Educado en Canadá y asignado durante dos años a la embajada japonesa en los EEUU como agregado militar, ha adquirido una concepción moderna de la guerra y descarta viejas prácticas ineficaces del ejército japonés, como las cargas a bayoneta calada gritando el tradicional ¡banzai!, o el atrincherarse en las playas para tratar de repeler los desembarcos, cosa que había probado ser inútil y sangrienta; además, prohibió los castigos físicos contra la tropa. Esto le gana el respeto de sus hombres, entre los que se encuentra Saigo (Kazunari Ninomiya) un sencillo panadero que dejó a su esposa embarazada y por ningún motivo quiere morir, pues anhela regresar a casa para conocer a su hijo.
Kuribayashi, al igual que otros soldados, escribe a su esposa e hijos para mantenerlos al tanto de lo que ocurre. Estas cartas, además de algunas imágenes retrospectivas insertadas hábilmente, son el hilo conductor de la narrativa, reflejan el estado de ánimo de los combatientes y dan testimonio de la calidad humana de unos hombres que aman profundamente sus familias y su patria y que, conforme avanza la invasión, se dan cuenta de la inminencia de su muerte. Sus historias personales enganchan al espectador y despiertan empatía.
La excelente fotografía en tonos grises nos ubica en el ambiente ominoso y claustrofóbico de la batalla, descrita con un realismo impactante. Las actuaciones son impecables y destaca especialmente Watanabe en su representación del general patriota y disciplinado pero, al mismo tiempo, inteligente y humano.
La cinta estuvo nominada a cuatro oscares: Mejor película, mejor director, guión original y edición de sonido. Ganó este último.